3.19.2010

"Equivocadamente se toma también, muchas veces, el nombre de amigo, o en este nombre está ya contenido el error y por eso y no de otra manera se creó la palabra, sino así. No es a los amigos a quien juzgo, más a la función que tácitamente nos atribuimos y consentimos en ellos de vigilarnos, de emplear una solicitud que al otro quizá no convenga, pero cuya falta nos censurará si no la exhibimos, de usar de la presencia y de la ausencia, y de que nos quejemos de una u otra, o no, según la conveniencia más exigente de la parte de nuestra vida en la el amigo no tiene lugar. A causa de esta mala conciencia (remordimiento, desasosiego moral o acusación benigna de dicha conciencia), una reunión de amigos se parece a lo que sería un encuentro de almas gemelas: han abandonado todo lo que no se puede compartir entre los presentes, todos se empobrecen o disminuyen de lo que son (en lo malo y en lo bueno) para ser lo que de ellos se espera. Por esa razón, quien mucho quiere conservar las amistades, vive sobresaltado con el temor de perderlas y en todo momento se ajusta a ellas como la pupila obedece a la luz que recibe. Pero el esfuerzo que hacen los grupos de amigos para ese ajuste (¿cómo se ajustaría la pupila a luces simultáneas de diferente intensidad, si pudiera separarlas y reaccionas ante ellas una a una?) no puede durar más que la capacidad de cada uno para mantener (hacia arriba o hacia abajo) su probia personalidad en el diapasón común adoptado. Buen acuerdo es, pues, no prolongar demasiado las reuniones, para que no se alcance el punto de ruptura en que cada uno de aquellos pequeños astros sienta el deseo irreprimible de formar en otro lugar otra constelación, o de simplemente dejarse caer, cansado, en el espacio negro y vacío.




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Se distingue este grupo, aparte de su capacidad para fumar, hablar y beber al mismo tiempo (en lo que se parece a todos los grupos), por tenerme cierta amistad, retribuida por mi parte como mejor puedo y sé (o quiero). Si empezásemos a buscar las razones de esta relación, estoy seguro de que no las encontraríamos: no obstante, continuamos siendo amigos por efecto de una inercia que se alimenta sólo del temor a la pequeña soledad que por egoísmo no deseamos soportar. A fin de cuenstas, lo que nos une al grupo es el hecho de saber que el grupo proseguiría más allá de nuestra separación. Mientras seguimos unidos, podemos seguir teniéndonos por indispensables. Cuestión de orgullo." 


J.S. - M.P.C.

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